viernes, 9 de agosto de 2013

Crónicas de un opositor abatido...


A las puertas de las primarias del próximo domingo, me animo a tirar un resultado: volvimos a perder. Y el resultado es independiente de si Massa finalmente le gana a Insaurralde o si Filmus sale tercero. Me imagino la foto del día después y no está buena.

Del lado de enfrente la oferta está muy clara: un grupo de poder con una maquinaria muy aceitada que se dedica a dilapidar nuestro dinero con el único objetivo de perpetuarse en el tiempo y de esa manera poder seguir mal administrando y tomando lo que no les pertenece.

Esa construcción, a la que ellos llaman "modelo" y "década ganada", no es otra cosa que la distribución ineficiente de dineros públicos provenientes de nuestros impuestos. Además de repartirlos en forma indiscriminada entre amigos y grupos afines a la construcción del poder, lo toman lisa y llanamente para comprar con el mismo voluntades, propiedades y empresas para su posterior usufructo personal.

Así podés ver como una serie de personas, muchos de ellos funcionarios, se enriquecen de la noche a la mañana. Por supuesto que el dinero también compra jueces, fiscales y hasta opositores de forma que el crimen quede impune. Y encima beneficia a un grupo amplio de la población en forma directa o indirecta, generando una base electoral sólida.

A ese grupo se le suma un segundo círculo de ciudadanos que son independientes pero tienen una mirada de la realidad cercana a las banderas que el gobierno dice defender. En este caso, votan a favor del gobierno con cierto resquemor, porque saben que les están robando, pero se justifican en el "todos roban y al menos estos me dicen lo que quiero escuchar". Bastante pobre por cierto.

Pero ese en realidad no es el problema. O sea, ese es solo el 30% del problema. El verdadero problema somos nosotros, el 70% restante y nuestros representantes.  Dos imágenes sirven para entender que es lo que pasa.

Sintonicé el miércoles por la noche el programa "A 2 voces" del grupo Clarin. Pude ver no menos de 15 propuestas distintas de cara a las elecciones. Pueden haber sido incluso algunas más. Estas 15 propuestas no eran tan distintas entre si, o al menos tenían elementos en común, pero se presentan en forma independiente, lo que es de por si bastante ridículo, porque en definitiva todos los opositores tenemos el mismo problema: queremos que el gobierno cambie.

Al ser tan abierta la oferta, cada uno nosotros va a elegir la lista que sienta más cercana y eso es un nuevo problema, porque mientras todos ellos, los que se benefician directamente con el modelo o los que simpatizan en alguna medida con el mismo votan todos igual, nosotros dividimos nuestra preferencia entre 15 listas. Si cada una compite por el 70% de los votos, en promedio cada uno saca menos del 5%.

Pero es peor aún, porque cuando aparece una lista que combina distintos grados de opositores como la del frente renovador de Massa, nos parece mal, porque claro, como vamos a votar a un rejunte. En esa lista sábana además se esconden muchos que son parte de lo que identificamos como "el problema", en mi caso por ejemplo De Mendiguren, al que nunca podría darle mi voto.

Y para colmo de males, se organiza un cacerolazo para salir a la calle y decirle todos juntos a este gobierno que es un verdadero mamarracho y por un lado la gente no sale espontáneamente a la calle y más llamativo aún, ninguna de las 15 propuestas electorales se hace eco, moviliza estructuras o siquiera deja mostrar un stand con fotos y listas de los candidatos.

¿Porqué no vi caminando a mi lado a ninguno de los 15 partidos que el miércoles por la noche me pedían su voto en un programa de televisión? ¿Porqué no quisieron salir de la virtualidad de la pantalla desde la que me torturaron con sus infortunados avisos durante las últimas semanas? Tal vez porque no pueden demostrar en la calle lo que me venden por televisión.

Mucho más probablemente, porque son parte del problema que tenemos los que estamos del lado de acá: somos incapaces de mostrarnos unidos, de estructurar una propuesta conjunta y de privilegiar el bien común por sobre el beneficio personal. ¿Cómo se van mostrar unidos y caminando en la misma vereda ellos, nuestros dirigentes, si nosotros no somos capaces de hacerlo? Somos poco más que mediocres y lamentables y tenemos los dirigentes que nos merecemos.

Lamentablemente hasta que no podamos conversar, unir esfuerzos y estructurar una propuesta conjunta cuyo todo sea mucho más que la suma de las partes, nos vamos a tener que conformar con esto que tenemos hoy. Y no está bueno.

Solo me resta pedirle a Moreno que por favor me congele el precio del dulce de batata y el queso fresco. Con el postre vigilante no se jode viejo.

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